¿Su empresa todavía utiliza Zimbra? Esto es lo que conviene hacer antes de preocuparse

Es posible que su empresa utilice Zimbra desde hace años y que usted nunca haya tenido necesidad de preguntarse qué versión está instalada. El correo llega, los colaboradores responden a sus clientes, las facturas se envían y el negocio continúa funcionando. Desde la perspectiva de un gerente, eso es precisamente lo que debería ocurrir.

El problema aparece cuando una noticia de seguridad cambia repentinamente la conversación. Recientemente se conoció que cientos de servidores Zimbra expuestos a Internet fueron comprometidos aprovechando una vulnerabilidad que posteriormente fue corregida por el fabricante. En SciWebHosting analizamos con mayor detalle qué ocurrió con estos servidores Zimbra y por qué el incidente debería interesar a las empresas que mantienen infraestructura de correo propia. Aquí queremos responder una pregunta diferente y bastante más práctica: si mi empresa tiene Zimbra, ¿qué hacemos ahora?

La primera reacción podría ser pedir que actualicen inmediatamente el servidor. La segunda, comenzar a evaluar una migración. Ninguna es necesariamente incorrecta, pero antes de tomar una decisión conviene hacer algo mucho más sencillo: averiguar qué tenemos realmente.

Un Zimbra que lleva años funcionando puede estar perfectamente bien

Cuando recibimos una consulta sobre una plataforma de correo existente, en Nettix no partimos de la idea de que haya que reemplazarla. Hay servidores Zimbra correctamente implementados que pueden continuar operando durante años si existe detrás una administración adecuada. Una vulnerabilidad tampoco convierte automáticamente una tecnología en insegura; lo importante es que exista alguien pendiente de las actualizaciones y capaz de reaccionar cuando aparece un problema.

Por eso comenzamos mirando la infraestructura que la empresa ya tiene. Queremos saber qué versión está ejecutando, sobre qué sistema funciona, qué componentes están activos, qué servicios están expuestos a Internet y cuándo recibió sus últimas actualizaciones importantes. A veces encontramos una plataforma saludable que simplemente necesita ponerse al día. Otras veces descubrimos un servidor que ha sobrevivido a varios administradores, proveedores y gerentes de TI, acumulando configuraciones que nadie recuerda exactamente por qué están allí.

Desde el escritorio del usuario ambos escenarios se ven iguales. El correo funciona. Por detrás pueden ser completamente diferentes.

Actualizar hoy no nos cuenta qué ocurrió ayer

Hay otro detalle que adquiere importancia cuando hablamos de una vulnerabilidad que ya ha sido utilizada contra servidores reales. Supongamos que descubrimos que una instalación estuvo expuesta y aplicamos inmediatamente la actualización correspondiente. Hemos solucionado el problema hacia adelante, pero todavía no sabemos qué ocurrió mientras la puerta permaneció abierta.

No significa que debamos asumir que el servidor fue atacado. Significa que, dependiendo de su configuración y del tiempo durante el cual estuvo expuesto, puede ser razonable revisar registros y otros elementos de la plataforma buscando comportamientos que merezcan una investigación adicional.

La comparación más sencilla sería encontrar una ventana abierta al regresar a casa. Cerrarla es lo primero que haríamos, pero probablemente también miraríamos alrededor antes de continuar con nuestro día.

Con infraestructura crítica ocurre algo parecido.

El correo de una empresa es bastante más que su servidor

Una vez que sabemos en qué estado se encuentra Zimbra, la conversación normalmente se amplía. Porque tener un servidor actualizado no garantiza por sí solo que todo el ecosistema de correo esté correctamente protegido.

Hay que mirar cómo está autenticando la empresa sus mensajes mediante SPF, DKIM y DMARC, cómo se encuentra la reputación de las direcciones IP desde las que envía correo, qué mecanismos antispam existen y cómo están funcionando los respaldos.

Son conceptos que probablemente un gerente no necesite dominar, pero sus efectos sí llegan directamente al negocio. Una mala reputación puede hacer que una cotización legítima termine en spam. Una configuración deficiente puede facilitar intentos de suplantación del dominio. Un backup que lleva meses ejecutándose sin que nadie haya probado una restauración puede descubrirse inútil precisamente el día en que ocurre un incidente.

Por eso en Nettix no solemos mirar Zimbra como una aplicación aislada. Miramos el correo como una infraestructura completa.

A veces la mejor decisión es no migrar

Este punto puede resultar extraño viniendo de una empresa que ofrece servicios de correo administrado, pero una migración no siempre es la respuesta correcta.

Si después de revisar una instalación encontramos que el servidor está sobre una plataforma soportada, puede actualizarse correctamente, tiene una arquitectura razonable y cumple las necesidades de la empresa, probablemente lo más sensato sea conservarlo. Se corrige lo que haya que corregir, se actualiza y se establece una disciplina de administración para evitar que vuelva a quedar olvidado.

El escenario cambia cuando encontramos demasiada deuda acumulada. Un sistema operativo antiguo, versiones que llevan años sin actualizarse, configuraciones heredadas, respaldos poco confiables o una arquitectura cuya actualización comienza a resultar más compleja que una migración ordenada pueden hacer recomendable plantear un cambio.

Pero esa decisión debería aparecer al final de la evaluación, no al principio.

En Nettix preferimos pensar en tres caminos posibles: corregir, administrar o migrar. Cuál corresponde depende de lo que encontremos.

El problema muchas veces no es el servidor, sino quién se ocupa de él

Hay empresas que perfectamente podrían continuar utilizando correo privado, pero que ya no quieren mantener internamente todo lo necesario para operarlo. Y probablemente tampoco deberían hacerlo si administrar infraestructura de correo no forma parte de su negocio. Ahí es donde cambia la conversación.

El correo privado administrado permite mantener una infraestructura dedicada mientras un equipo especializado se ocupa de lo que ocurre detrás del buzón: actualizaciones, monitoreo, respaldos, seguridad, antispam, reputación y respuesta frente a incidentes.

Para los colaboradores prácticamente nada cambia. Siguen abriendo su correo cada mañana y trabajando como siempre. Para la gerencia, en cambio, existe una diferencia importante: ya no necesita preguntarse quién vio la última alerta de seguridad o si alguien recordó actualizar el servidor.

Hay un responsable definido.

Y probablemente ese sea uno de los aspectos menos visibles, pero más valiosos, de un servicio administrado.

¿Y qué haríamos si hoy nos llega una empresa con Zimbra?

Imaginemos una situación bastante común. Una empresa tiene 50 usuarios y utiliza Zimbra desde hace seis años. El servicio funciona razonablemente bien y existen copias de seguridad, pero nadie puede decir con certeza cuándo se realizó la última actualización importante. El gerente acaba de leer sobre servidores comprometidos y pregunta si debería migrar.

Nuestra respuesta sería: todavía no lo sabemos.

Primero revisaríamos la plataforma actual. Necesitamos entender su versión, exposición y configuración, comprobar qué actualizaciones requiere y determinar si existe alguna razón para investigar una posible actividad anterior. Después miraríamos el resto de la infraestructura de correo, incluyendo autenticación del dominio, reputación, mecanismos de protección y backups.

Es posible que después de hacerlo descubramos que no hace falta migrar nada. Actualizamos, corregimos algunas configuraciones y Nettix puede asumir la administración del servidor para que la empresa no vuelva a encontrarse en la misma situación.

También podemos encontrar una plataforma cuya antigüedad hace poco razonable continuar invirtiendo en ella. Entonces planteamos una migración, pero ya no como reacción a una noticia de seguridad, sino como una decisión sustentada en el estado real de la infraestructura.

La tranquilidad no viene de usar una marca determinada

Dentro de algunas semanas la vulnerabilidad reciente de Zimbra probablemente habrá desaparecido de las noticias. Más adelante aparecerá otra vulnerabilidad, posiblemente en otra plataforma, y volveremos a tener una conversación parecida.

Por eso creemos que la pregunta importante para una empresa no es si Zimbra volverá a tener una vulnerabilidad. Probablemente cualquier plataforma que utilicemos tendrá alguna en algún momento. La pregunta es qué ocurrirá cuando aparezca.

¿Alguien la detectará? ¿Sabrá si afecta a nuestra infraestructura? ¿Podrá actuar rápidamente? ¿Tendremos respaldos si algo sale mal? ¿Existirá una persona o proveedor responsable de tomar esas decisiones?

En Nettix podemos comenzar revisando el servidor Zimbra que la empresa ya tiene. Quizás haya que corregirlo. Quizás tenga sentido administrarlo. Quizás sea momento de migrarlo.

No necesitamos decidirlo antes de mirar.

Porque al final, la tranquilidad de una empresa no debería depender de tener un servidor que nunca presente problemas, sino de saber que hay alguien cuidándolo cuando los problemas inevitablemente aparezcan. Conversemos.

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